sábado, 12 de marzo de 2022

El choque

 En la esquina de mi casa, chocaron ayer. Cuando llegué a ver ya había pasado todo. No hubo ruidos, ni bocinazos, ni frenadas. 

Fue un choque de lo más pacífico, yo me acerqué porque todos miraban. Se había reunido una pequeña multitud. Murmuraban y parecían desorientados. Sin saber cómo intervenir. 

Los vecinos que pudieron ver algo cuentan que llegaron juntos al cruce, al mismo tiempo. Cronometrados, dicen los más exagerados. Intentaron frenar, sorprendidos, y alcanzaron a mirarse por un momento. Habrán pensado en todo lo que se había dado para que llegaran juntos a ese encuentro en el mismo instante. Si hubiera salido antes, como siempre... Si no me hubiera retrasado con ese trámite... Si hubiera venido en bicicleta... Si no me hubiera olvidado aquella carpeta...

Solo un minuto para pensar. Después, el impulso los hizo seguir avanzando. No les dio tiempo a frenar. El impacto fue suave, como una caricia que se hace sentir o un dulce empujón de apoyo. Los dos se tambalearon ante la colisión y sus cuerpos se inclinaron hacia adelante. Nadie resultó herido ni hubo daños materiales que lamentar. 

Sin embargo, todos miraban. 

Porque entre tanto odio en un mundo en guerra, chocaron dos humanos y se besaron. 

2 comentarios:

jimeneydas dijo...

Me encantó!

Rocío dijo...

Gracias! Me alegro de leerte por acá, tanto tiempo.