sábado, 31 de diciembre de 2022

Ya fue y ya fue...

La expresión "ya fue" es una hermosa contradicción entre el presente y el pasado. Lo temporal de este instante y la perfección del pretérito acabado. Tal vez, para siempre. Un interés en algo o en alguien que súbitamente se pierde al instante de decirlo: Ya fue. Acaba de serlo. Tan cerca del presente, pero no. Casi seguía siendo. Quería...pero ya fue. Resignación. 

Por otro lado, rica en su polisemia, la frase implica un segundo significado. Lo que es "YA" es ahora, pero lo que es "FUE" quedó atrás en una frase que usamos cuando nos rendimos ante una situación que nos invita a accionar dejando de lado mambos personales, cuestionamientos y dudas varias. Ya fue... voy a... Y allá vamos y hacemos, resolviendo el tema de una vez, sin tantos miramientos mentales. Practicidad. 

En este fin de año, me dejo reflexionar en esta expresión que combina dos ideas en una: lo que queda atrás (YA FUE) y lo que me pone en movimiento (YA FUE...). En ese abandono de lo que ya no me interesa para seguir adelante y en ese suspenso hermoso de lo que vendrá, me alojo hoy para pensar en el año que comienza. Porque 2022 ya fue así que...

Ya fue la cobardía. Deseo tener el valor de decir lo que no me sale, hacer lo que me da vergüenza y probar lo nuevo.  

Ya fue el olvido. Deseo anclaje en el pasado para cosechar recuerdos de vez en cuando, para recordar quién soy y de dónde vengo; y también, deseo empuje para no quedar atrapada en remordimientos y episodios de "y si hubiera..." 

Ya fue la culpa. Deseo la oportunidad de aprender de mis errores, de volver a intentarlo, de ser una nueva versión de mí evolucionada, una 2.023.

Ya fue el menosprecio y la vanidad. Deseo el orgullo de tener amor propio, de valorarme a mí y a los míos, agradecer por lo que tengo y por los logros; pero también, un orgullo adiestrado para esconderse cuando hay que pedir perdón, cuando toca dar el primer paso, cuando la humildad está en crisis. 

Ya fue el miedo. Deseo más confianza, saltos sin saber si todo va salir bien, chipas de fe aquí y allá, donde cuenta, donde vale la pena el riesgo. 

Ya fue la búsqueda de la perfección. Deseo las marcas de que estoy viva, las cicatrices de lo imborrable, el abrazo de las experiencias. 

Ya fue el sentimiento de soledad. Deseo independencia para crecer, libertad de elegir con quien caminar, sentirme acompañada y poder acompañar. 

2022, gracias. Fuiste un gran año. Va a ser difícil olvidarte. 

Te despido con la conciencia del hoy, el guiño hacia el ayer y la mirada hacia el mañana. 

2022 ya fue.

Ya fue, me voy a vivir el 2023... 

1 comentario:

jimeneydas dijo...

"[...] esta expresión que combina dos ideas en una: lo que queda atrás (YA FUE) y lo que me pone en movimiento (YA FUE...). En ese abandono de lo que ya no me interesa para seguir adelante y en ese suspenso hermoso de lo que vendrá [...]"
!!!!