jueves, 17 de noviembre de 2011

Bandera blanca

Para un anónimo presente.

Asomo mi cabeza con cuidado.
¿Estarás en este signo de pregunta o en el punto final que vendrá?
¿Andarás con tu mirada en el título o un poco más acá?
¿De casualidad estarás leyendo este "estarás"?
Como sea, acá estoy yo, estampando en la tierra esta bandera blanca.
Un pedazo de tela con mi última promesa: no habrá más guerra entre mis letras.
No nací preparada para las peleas ni para transformar las palabras en oscuridad.
Voy a demostrarle a esta ciudad que no le pertenezco, que no lastimo simplemente porque puedo. Porque en este mundo, de gritos, odio y desprecio, voy a encender una luz y a no hacerte frente.
No voy a gritarle más a tu espalda.
Del pasado tomaré tu recuerdo y lo adornaré en la memoria con el resto.
Si escribo es porque está en mis venas y a tu tenue mirada que todavía siento le digo que nunca había escrito algo tan sincero como esto.
Me rindo.
Porque no quiero cambiar quién soy por un enojo, porque no por odiarte voy a herirte.
Porque no soy yo si no te dejo.
Porque te quise. Por todo eso.
Hasta acá llego, hasta hoy. Hasta esta medianoche.
No habrá más palabras hirvientes, ni te verás teñido entre mis tramas.
Me despido de la persona que conocí con este simple adiós sin dobles sentidos ni engaños raros.
Digo chau con la frente en alto y con una media sonrisa por los buenos tiempos.
Me guardo mi corazón para más adelante.
Giro. Respiro hondo. Camino.
Doy vuelta la página y comienzo a escribir el próximo capítulo.

1 comentario:

Franco dijo...

Acá está tu anónimo presente, y también tiene algo escrito para vos. Me despido con estas líneas, las que hacen de tu vida el ser más maravilloso ya que las letras nacieron para vos, durante un tiempo nos sentimos nosotros mismos, creo que escribiendo sos vos misma, porque lo hacés mejor que nadie en este mundo. Mi admiraciín hacia tu persona es algo que jamás va a desaparecer, no porque haya terminado debería dejar de apreciarte. Algún día me dijeron que si amaba a alguien debería dejar que sea feliz y eso es lo que hice. Cometí errores, fallé, como también tuve virtudes y acerté. De todo se aprende. Una experiencia más en la vida, que volvería a repetir con vos... Rocío. Algo salió mal, como me dijiste una vez, y por eso te digo que lo volvería a vivir. No cambiaría nada, ni te demostraría nada más, así es como nos tocó vivir, fuimos nosotros, con nuestros fallos, nuestros enredos, nuestros momentos hermosos que quedarán en lo más profundo de mi corazón. Seguí brillando, voy a sonreir al recordarte, cierro este capítulo de mi vida también con la frente en alto orgulloso de haber amado a una persona increíble como vos. Nunca cambies... Me enseñaste muchas cosas y eso es lo que voy a guardar, en este momento pesa todo lo bueno, en mi corazón y en mi mente existe tu risa, tu mirada, tus palabras, tu voz. Sigo siendo yo, a pesar de no tenerte. Nacimos para aceptar y no para entender, no pude estar a la altura de las circunstancias y también tengo autocrítica, por eso un perdón se va a leer en este último párrafo.

Me cuesta despedirme, como cuando te llamaba por teléfono, me cuesta decirte adiós, como cuando te dejaba en tu casa, me cuesta ser yo sin vos, te lo admito de la misma manera como cuando te admití que me gustabas... Me cuesta todo sin tu presencia, pero si no me costaría, sería un problema... Y como todo matemático, sigo teniendo problemas, desafíos, y este es uno más en mi vida.

Mi corazón no te olvida, se guarda lo mejor de vos para volver a empezar sin heridas.

Hasta siempre...


Franco