Lupa
Se movía como una muy pequeña ráfaga de luz. Terminó acercándose. Era un punto blanco ubicado perfectamente en el medio del óvalo. Fue agrandándose de a poco hasta convertirse en una figura humana.
Frunció las cejas. Me buscó. Y cuando me encontró y me miró a los ojos, no cambió su expresión seria.
Me hizo mover las manos hasta agarrar algo que se resbaló y cayó hasta donde no pude ver. Tiró agua en mi cara y me la secó con delicadeza.
Me hizo sonreír a la fuerza para inspeccionar mis dientes. Le parecieron correctos y, entonces, se fue. Algo me atrajo por la espalda hacia la profundidad de lo oscuro. Ella se fue a hacer su vida. Vaya una a saber si hoy le toca un día difícil. Quizás vuelva con mi cara demacrada y mi cabello despeinado. No sé qué me obligará a hacer la próxima, pero no importa porque es mi única amiga y eso quita el enojo.
Tal vez algún día se dé cuenta de que soy nada y de que no existo sin ella del otro lado del espejo.

3 comentarios:
Hola...
Muy interesante tus relatos, me encantan son muy buenos, deja la puerta abierta a interpretaciones y es lo que los hace especial...
Creo que nuestro álter ego, o quizás un fragmento de nosotros se queda prisionero en el espejo... y es esa parte lo que siempre nos hará regresar, porque estamos incompletos sin ella (como un horrocrux :O)
Me encantó.
Muchas muchas gracias!! =)
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